Abstract:
Utilizar el secuestro de dos soldados para iniciar una guerra, cuyas principales víctimas son más de un millón de desplazados y civiles muertos, en su mayoría niños menores de 10 años, es una explicación reduccionista, casi ingenua y, por el contrario, sirve solo a los fines de incrementar el consenso popular del Hezbollah, en el Líbano y el mundo entero. Utilizar esto como pretexto para atacar a todo un país sólo refuerza la percepción de injusticia y humillación que muchos árabes musulmanes sienten con respecto a Occidente. En este sentido, comprender el conflicto, aunque no justificarlo, implica abordar distintas problemáticas que exceden el contexto geográfico histórico de Líbano e Israel. La nueva guerra debe ser analizada bajo los acontecimientos que se desarrollaron en los últimos años en Medio Oriente, bajo del paraguas de la política exterior de Estados Unidos denominada “guerra global contra el terrorismo”. La cuestión irresuelta de los palestinos, la política unilateral de Israel hacia los territorios ocupados, la incapacidad internacional para dirigir y alcanzar negociaciones y cumplimientos firmes entre israelíes y árabes, el fracaso de la ocupación norteamericana en Irak, el desarrollo nuclear iraní, y el creciente cuestionamiento civil hacia gobiernos abiertamente prooccidentales y corruptos y que desembocan en un re-despertar del sentimiento islámico, forman todos ellos parte de un conjunto de factores que no pueden ser eludidos de este conflicto. Sin embargo, analizar distintos causantes favorece la explicación acerca de porqué se llega a una guerra, aunque resulta difícil e insuficiente para entender tanta violencia, muerte y destrucción.
Keywords:israel; libano; war (search for similar items in EconPapers)
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